Decir TE AMO es terrorífico. Congela el alma caer en cuenta que se está sintiendo.
Paraliza.
Decir "te amo", es la indefensión absoluta.
Es quedar desnudo frente al otro.
Es ser completamente vulnerable y ser vulnerable... aterra. Al menos a mí.
Decir "te amo"es entregarse y soltar. por fin soltar.
"Te amo" es tener necesidad, necesidad de ese otro.
Es dejar fluir los sentidos. Es confianza.
Decir "te amo" es que eres tú y no otro.
Es el convencimiento no solo del corazón, es la razón por sobre todo.
Y a pesar de todos los miedos, te amo.
Un poco trágica, un poco cómica, un poco tragicómica. Nadie dijo que sería fácil...
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sábado, 16 de mayo de 2015
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Extrañando...
Hoy llegó esta foto a mis manos. La vi y no pude no emocionarme.
Muchas veces me pregunto ¿por qué me emociono cuando veo fotos de mi hija bebé? y la razón es tan simple... la extraño. Así, easy....la echo de menos.
Entonces me pregunto... ¿cómo habrá sido tenerla sana?... Eso extraño. Disfrutar a esta bebé sana y sin miedo.
Tengo la extraña sensación de "deuda" de cariño con ella... incluso conmigo por los 4 años en que no me permití no preocuparme. Era obvio, simplemente no se podía.
No!, no, no, no... no me malentiendan. Ya no cuestiono al universo por habérmela concedido con sus problemas cardíacos, para nada! ya no podría! Por el contrario, no sería quien soy de no haberme enfrentado a esos tremendos dolores y penas que pasamos juntas. Ella tampoco sería la enanis que es y yo no tendría la mitad del coraje que tengo hoy en día; compleja y todo, amo ser quien soy gracias a ella. Entiendo, y gracias a ella fue que me di cuenta, que la pregunta no es "por qué", es "para qué" y lo agradezco con el alma. El "para qué" cambió mi visión del mundo, así de drástico y verdadero.

Sin embargo vuelvo al tema, la extraño. La extraño al punto de, casi, querer disculparme con ella por no haberla besado más, por no haberla acurrucado más, por no haberla regaloneado más, por no haberme preocupado menos.
Pero ya está. Pasó para algo y hoy, aunque lo pienso, es a lo lejos.
Hoy no pasa un día en que no la beso, la regaloneo, la acurruco, juego con ella, la consiento, la disfruto como si no hubiese mañana.
Muchas veces me pregunto ¿por qué me emociono cuando veo fotos de mi hija bebé? y la razón es tan simple... la extraño. Así, easy....la echo de menos.
Sí, extraño a esta bebé pequeñita, extraño la etapa de mi Anto guagua. Siento tremendas ganas de poder regalonearla, besarla, acurrucarla, jugar con ella, dis-fru-tar-la... sin miedo.
Sus varias operaciones no me dejaron no sentir temor del día a día. Siempre pensando "la tendré mañana?... y pasado? ... y después de la próxima operación? Hasta cuándo?... Y aún así jugamos y nos reímos, pero siempre intranquila, pendiente, con más ojos que los normales sobre ella, dudando, cuestionando si cada paso era el correcto.Entonces me pregunto... ¿cómo habrá sido tenerla sana?... Eso extraño. Disfrutar a esta bebé sana y sin miedo.
Tengo la extraña sensación de "deuda" de cariño con ella... incluso conmigo por los 4 años en que no me permití no preocuparme. Era obvio, simplemente no se podía.
No!, no, no, no... no me malentiendan. Ya no cuestiono al universo por habérmela concedido con sus problemas cardíacos, para nada! ya no podría! Por el contrario, no sería quien soy de no haberme enfrentado a esos tremendos dolores y penas que pasamos juntas. Ella tampoco sería la enanis que es y yo no tendría la mitad del coraje que tengo hoy en día; compleja y todo, amo ser quien soy gracias a ella. Entiendo, y gracias a ella fue que me di cuenta, que la pregunta no es "por qué", es "para qué" y lo agradezco con el alma. El "para qué" cambió mi visión del mundo, así de drástico y verdadero.

Sin embargo vuelvo al tema, la extraño. La extraño al punto de, casi, querer disculparme con ella por no haberla besado más, por no haberla acurrucado más, por no haberla regaloneado más, por no haberme preocupado menos.
Pero ya está. Pasó para algo y hoy, aunque lo pienso, es a lo lejos.
Hoy no pasa un día en que no la beso, la regaloneo, la acurruco, juego con ella, la consiento, la disfruto como si no hubiese mañana.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Soltar...
viernes, 17 de octubre de 2014
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Quiet
Cuando mi cabeza no para de pensar, analizar, cuestionar el mundo, no encuentro nada mejor que conectar mis oíditos a música de relajación. O sea, paso la mayor parte de mis horas de trabajo conectada jaja!! Pero no a cualquier música de relajación. Solo me dan resultado los mantras (varios, pero no todos) y la música Tibetana o Budista. (cuencos, cantos)
La imagen del Buda me da paz. Solo mirar la imagen me da paz. Y recuerdo hace cuánto tiempo que no hago meditación. Sé que me calma y energiza y no lo hago de puro volá y flojonaza que soy.... Mmmm quizás porque tampoco es demasiado el tiempo que tengo libre y tranquilo para hacerlo.
La imagen del Buda me da paz. Solo mirar la imagen me da paz. Y recuerdo hace cuánto tiempo que no hago meditación. Sé que me calma y energiza y no lo hago de puro volá y flojonaza que soy.... Mmmm quizás porque tampoco es demasiado el tiempo que tengo libre y tranquilo para hacerlo.
Cuando hice mi iniciación de reiki, en el momento de la iniciación que es cuando te canalizan y te tocan los puntos para abrir el tercer ojo tuve un ... "flashback"... se llama? Creo que sí, tuve un flashback y me vi yo, en otro tiempo, en mi iniciación budista. Cuático? Si, más que la cresta, pero así fue no más, no estoy inventando ni poniéndole más ni menos. Era yo, pero en túnica de monje budista (esas naranjas, las cachan?), en un templo budista y con un buda completamente blanco en frente mío. Sentía paz, paz, paz y pura paz. La verdad fue la raja la sensación y creo que de ahí quedé marcando ocupado y sintiendo que tengo una tema pendiente.
Así que, como ya empecé averiguaciones para hacer el curso (lástima que esta año ya empezaron y lo haré el próximo) mientras tanto buscaré buena lectura al respecto.
Sería! =P
jueves, 28 de agosto de 2014
...
Hay tanto que quisiera decir.
Hay tanto que hace falta contar.
Hay tanto que hablar.
Hay tanto por qué llorar.
Hay tantas risas que reír.
Hay tanto abrazo que estrechar.
Hay tanto que compartir.
Hay tantas ganas...
Hay tanto que hace falta contar.
Hay tanto que hablar.
Hay tanto por qué llorar.
Hay tantas risas que reír.
Hay tanto abrazo que estrechar.
Hay tanto que compartir.
Hay tantas ganas...
jueves, 14 de agosto de 2014
Bendecida de tenerte, pequeña.
Conversaba con mi hija, anoche, sobre una penita que pasó con una compañera de curso. Como dos mujeres grandes, ella sentada en una silla al lado mío, me exponía lo que había sucedido y cómo se había sentido. Sentimental como es, tenía una profunda pena y lloraba desconsolada. :(
Después de un largo rato conversando y dándole mi punto de vista, intentando darle una solución o un consejo y una idea de cómo proceder (de paso intentando consolarla), se acunó en mi regazo y, mientras lo hacía y ya más tranquila, me dice: "mamá, me haces bien".
Quizás no fue mucho, pero fue el "mamá, me haces bien" más dulce de la vida, manjar de los Dioses a los oídos de una madre.
Después de un largo rato conversando y dándole mi punto de vista, intentando darle una solución o un consejo y una idea de cómo proceder (de paso intentando consolarla), se acunó en mi regazo y, mientras lo hacía y ya más tranquila, me dice: "mamá, me haces bien".
Quizás no fue mucho, pero fue el "mamá, me haces bien" más dulce de la vida, manjar de los Dioses a los oídos de una madre.
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