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miércoles, 22 de mayo de 2013

Aires de cambio...

Después de harto luchar para no perderlo... lo pierdo. Y no hablo de un hombre, hablo de un lugar donde vivir el que, se supone, sería para toda la vida... pues no, no lo era.

Dadas las malas maniobras de mi ex y dejar de pagar dividendo hace ya mucho rato, el depto se remata.
No sé si valga la pena contar acá  o ahora la cantidad de maniobras que hice para salvarlo... a pesar de todas ellas, el depto se remata. La cantidad de plata que se debe me alcanza para costear la carrera universitaria de mi hija y hasta alguno de mis sobrinos, quizás.

El tema acá no es perder el departamento, este enorme departamento de casi 85mt2 que ya no se encuentran en Stgo Centro, el tema acá no es ver cómo demonios cuadramos el presupuesto mensual para arrendar "algo" .El tema acá es cómo la irresponsabilidad, sinvergüenzura y desfachatez de algunos conlleva daños colaterales tan fuertes como dejar sin casa a la propia hija ... y no inmutarse. 

Hice todo lo que estaba a mi alcance y quizás por eso me voy medianamente tranquila y digo medianamente porque le tengo cariño a estas 4 paredes.
Fueron la ilusión de una parte de mi vida, 8 meses de embarazo tenía cuando lo compramos. Acá llegó la Anto recién nacida, acá aprendió a caminar, acá pasó todos sus post operatorios, acá sus primeros cumpleaños... y lo que más parte mi corazón... ella ama "su casita", como le llama.

Solo espero que los aires de cambio solo traigan cosas mejores para nosotras. Solo espero poder solventar todo lo que se viene y que el de arriba se encargue del resto.



Amén!


lunes, 11 de febrero de 2013

¿Cuál será la explicación?

¿Por qué será que uno se siente tan aliviado después de llorar una pena?
La pena no ha pasado, sigue igual, ahí está... ni mejor ni peor. Sin embargo hay un cierto extraño alivio después de derramar una... o, más bien,  varias lágrimas. 
Parece que mientras más duela el llanto, mientras más profundo sea, mientras más desgarro te produzca... más aliviado te sientes después.

Me encantaría saber la explicación científica y con seguridad que si la "gugleo" la encuentro. Pero no tengo ganas. Lo que tengo es pena y la pena me da para escribir, pero no para ponerme a guglear y buscarle explicaciones científicas a cosas que, en realidad, no tengo ganas de entender en este minuto. 
Ni siquiera tengo ganas de buscar una foto para ponerle a este post... 



sábado, 9 de febrero de 2013

Libros en el Barrio San Diego


Por alguna razón el barrio San Diego me recuerda a mi mamá. San Diego es casi sinónimo de libros y no hay como hablar de libros, lectura, letras sin pensar en mi vieja.

De chica recuerdo tan bien a mi madre buscando mis libros escolares y los de mis hermanos en este barrio, mañanas enteras con ese olor a hoja de papel roneo metido en las narices.
A la entrada de Alameda había una enorme librería (o quizás no tan enorme, pero a mí si me parecía), con sus libros apilados uno sobre otro. Recuerdo haberle preguntado al dueño cuántos había leído ya que para mí eran millones - "casi todos",  me respondió. Ese señor debe haber sido uno de los primeros hombres a los que admiré, aunque casi con seguridad me estaba mintiendo. 


En ese tiempo todo servía, incluso las fotocopias. Los libros usados eran el boom y si los encontrabas escritos a lápiz grafito eran un tesoro. 


Si, claro, recuerdo haberme gastado una goma de miga en borrar algún texto para re-usarlo y tengo el recuerdo vivo de ver a algunas de mis compañeras con libros nuevos, "de paquete" y pensar "guau... ella tiene plata, lo pudo comprar nuevo"... jajjaja... No se por qué hacía es asociación. Pero era obvio, nuevos era mucho para mi familia, a nosotros no nos alcanzaba para eso. (Misma idea que se me venía a la cabeza cada vez que veía a "x" compañera que llevaba todos los días una marraqueta con una gruesa tajada de queso amarillo...guaaaauuu.. Eso para mi era un sueño casi inalcanzable,  ¡todos los días?!! 

Mi vieja no solo buscaba nuestros libros, también los nuevos títulos que ella agregaría a su ya, larga lista de lecturas. Le encantaba leer, aún le encanta, se devoraba los libros con pasión y lo sigue haciendo. Si hay una mujer a la que le gusta leer en esta vida es a ella. Claramente mi gusto por la lectura viene de ahí y de verla tan embobada en esas hojas. Yo la miraba leer y moría de  curiosidad por saber el secreto que ella sabía... ¡y yo no!.

Ahora reflexiono y me doy cuenta que no debo extrañarme cuando veo a mi hija embobada en sus lecturas. Le encantan los libros, los cuentos, las historias.  Lo lleva en los genes, en su propia historia. ¡Claro que le gustan! si le gustan a su madre, a su abuela y quién sabe si a la madre de su abuela, eso no lo sé con certeza.


Yo, la apaño. Me gusta comprarle cuentos y mini libros  con historias diferentes y leérselos, poner voces para diferenciar a los personajes y no, no me estoy contradiciendo, los cuentos que detesto leerle son los archi repetidos cuentos clásicos (Caperucita Roja, Blancanieves, Cenicienta y varios, varios otros).

Mis adquisiciones para ella esta vez fueron: Papelucho y El Principito. El último llevaba rato buscándolo, claro está en todas partes, pero no en el formato que yo quería.

...Cosa extraña...  no recuerdo que mi mamá me haya leído cuentos de pequeña o quizás sí lo hizo, pero en este momento no lo recuerdo. 

Si, me encantan los libros, me gusta leer y quisiera tener tiempo suficiente para leer todos los que tengo en mente.  La lectura me transporta, debe ser uno de los pocos momentos en que mi único objetivo es leer, no pienso más allá que en lo que el autor me dice. Mi mente descansa de tanto que hay que pensar y creo que eso es lo que  agradezco con el alma. Así como agradezco el gusto que mi madre me dejó por la lectura. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Anoche tuve un sueño

Anoche tuve un sueño...

Iba en bicicleta por un camino rural en forma de "L".  No se bien si estaba anocheciendo o lo que veía era un día nuboso, pero claramente la imagen no era de luminosidad.
...No iba por la vereda, iba por la calle. Iba camino a dejar a mi hija, Pascal, a su colegio... que, dado lo extraño de los sueños, no era en realidad su colegio si no que algo así como una cancha deportiva.
Mi hija no me acompañaba físicamente... Sin embargo, yo sabía que "iba con ella."  
Recuerdo ver el aro de basquetball del recinto, la malla que cercaba la cancha...y tengo la sensación de soledad, como si mi hija fuese la única ahí. Claro, en el sueño no había nadie más, físicamente nisiquiera estaba ella, pero era su "colegio",  donde debía haber muchos más niños y yo no veía nada más que esa cancha vacía. 

Después de dejarla di media vuelta para volver a "ese lugar" que había dejado antes de partir con ella. Por supuesto no se qué lugar era ese,  pero tengo la sensación del "deber volver", no por gusto... si no por obligación, porque era lo que corespondía.
 
Imagen siguiente, ya no estoy en la bicicleta, voy a pie.  Y lo que antes era un camino ahora es un río, ancho... espeso, torrentoso, de aguas color chocolate. Hasta podría decir que llevaba una que otra piedra.

El agua me llega un poco más arriba de la cintura y yo voy, por supuesto, contra la corriente. 

El sueño no fue mucho más que eso... Sin embargo la sensación de abatimiento que recuerdo tener al tratar de avanzar por ese río era... simplemente agobiante. El cansancio, el tratar y no poder..  y debía hacerlo!! no había otro camino.... 

5:40 am. Desperté... ... me di una vuelta más en la cama y me levanté. 
Claramente preferí estar el resto del día con sueño que la sensación que me provocaba estar en medio de ese río poco amigable...

Algo se de interpretación de sueños y aunque no supiera nada... este  no necesitaba mucha más interpretación.

Buenas Noches...

lunes, 11 de junio de 2012

El anillo del Rey


Les dejo esta historia que a mí, en especial, me encanta. Tan cierto, tan real, tan palpable. Todo momento en la vida pasa. No desesperar es la consigna!  

Hubo una vez un rey que llamó a los sabios de la corte para darles un encargo: 

- Me estoy fabricando un precioso anillo de oro con un gran diamante. Abajo del diamante, quiero guardar algún mensaje que me ayudará a mi y a todo hombre en los momentos difíciles de la vida. Obviamente, tiene que ser un mensaje pequeño para que quepa en el anillo. 

Todos esos sabios eran grandes eruditos. Podrían haber escrito grandes tratados sobre cualquier tema. Así que pusieron sus mentes a trabajar.
Durante un año, pensaban y debatían. Buscaban en todos sus libros. Consultaron a otros sabios en países lejanos. Pero no podían encontrar nada. Y tuvieron que reportar su falla al rey.
Cuando reportaban esto, estaba presente un anciano sirviente de la familia real, conocido por su devoción al misticismo. Éste intervino diciendo: 

- Oh, Majestad, No tengo estudios, no soy un erudito, ni un académico. Pero creo tener lo que le servirá. Y el anciano místico escribió algo en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey, diciendo:
- Pero no lo leas ahora. Mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación. 

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Eran pocos sus seguidores y los perseguidores eran numerosos. Se sentía desesperado y al punto de rendirse. 
De repente, se acordó del anillo. Sacó el papel y allí encontró su pequeño mensaje, lo que decía simplemente
 
"Esto también pasará"
 
Aquellas palabras le resultaron milagrosas. Le inspiraron nueva fe y coraje. Redobló sus esfuerzos y escapó. Al fin de un año, logró reunir a sus ejércitos y reconquistó el reino. 

Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital, hubo una gran celebración en el palacio con música, bailes, comida, etc. El Rey presidía las festividades desde su trono, sintiéndose muy orgulloso de sí mismo.

El anciano místico se acercó y le dijo:

- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso; la gente celebra mi regreso; no estoy desesperado; no me encuentro en una situación sin salida.

El anciano respondió:
- Ese mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje:
"Esto también pasará"

El anciano le dijo:
- TODO PASA. Ninguna cosa y ninguna emoción son permanentes. Todo viene y va como el día y la noche. Habrá momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la vida; es la naturaleza misma de la existencia.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Lo que me interesa de tí (Khalil Gibran)

No me interesa cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar y alcanzar lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas cuadran con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a sufrir.

Quiero saber si puedes vivir con el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo o esconderlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí, dejar que éxtasis te llegue a la punta de los dedos de los pies y de las manos sin que tu prudencia te llame a ser cuidadoso, a ser realista, a recordar las limitaciones de nuestra condición humana.

No me interesara si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para serte fiel a ti mismo, si podrías soportar la acusación de traición para no traicionar a tu propia alma.

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no se muestre como agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".

No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes quedarte a solas contigo mismo, y si de verdad aprecias tu propia compañía en los momentos de vacío.

martes, 30 de agosto de 2011

Ella

Se llama Antonia y llegó hace  5 años a trastornar  x completo mi vida.
A los 3 días de nacida nos enteramos que su corazón tenía solo un ventrículo y no los dos que debía... Fue un caos... 

El recuerdo más vívido que tengo en mi memoria del momento en que nos dieron la noticia es el del  llanto  de su padre... Nadie podía asegurarnos q sobreviviría... Nunca volví a verlo llorar  de esa manera. 
Demás está decir que la vida se nos transformó y por primera vez  le encontré sentido real a esa frase tan cliché q siempre escuchaba: "que nazca sanita".
Consultas clínicas, médicos, remedios, exámenes, pabellones, más  médicos, más exámenes, controles, juntas médicas, otra vez pabellón... Uff!

Fueron tres las operaciones que pusieron su corazón a funcionar de la manera más adecuada posible. Tres años, casi 4 de ir una y otra vez a  la clínica, a esas alturas, nuestro segundo hogar. 

Hace casi 2 años está de alta y solo con sus controles de rutina cada 6 meses. Creo que,  de alguna manera, mi mente ha ido bloqueando algunos recuerdos por lo triste que fue esa época. Ya no recuerdo las fechas con exactitud, el gramaje de los remedios, los nombres de todos y cada uno, su utilidad... 

Hoy es una niña "sana" que me hace revolcar de risa con las respuestas y locuritas q se le ocurren.  Me enternece hasta las lágrimas el solo hecho de mirarla y ver como se expresa, como arma su mundo y me cuenta su día a día.  Me vuelve loca su desorden y a veces me agota que no pare de hablar!jajajaja.  Me encanta verla dormir, pero más me gusta verla cuando despierta y se estira y refriega sus ojitos igual que cuando era una bebé. 

Independiente el dolor de esos días, extraño a esa bebé, a la güagüita. Aunque no cambiaría a la Anto que tengo hoy en día a mi lado.

            Es mi mundo, mi razón. La amo con la vida. :D